Cuando la politiquería barata mancha el debate deportivo

Para nadie es un secreto que España está atravesando una situación difícil con todo el tema de Cataluña y sus deseos (válidos o no) de independizarse del resto de España.

Sabemos que existe un problema grave, y aunque algunos medios de comunicación se empeñen en mentir, tergiversar u ocultar la verdad, lo cierto es que en Cataluña hay una gran cantidad de personas que no se sienten españoles.

Ojo, también hay muchos que defienden su hispanidad, pero si todos los catalanes se sintiesen españoles, no habría problema. El problema real es que hay muchos independentistas.

Basta con encender el televisor, la radio, o leer los periódicos para quedar más que asqueado con todos los debates, discusiones, editoriales y artículos defendiendo uno y otro bando. Aunque para encontrar la verdad, sea necesario leer la prensa extranjera.

¿Deportes o Política?

Chiringuito

Dicho lo anterior, no entiendo la necesidad de que los programas deportivos, ahora también se dediquen a debatir temas políticos. Yo, y mucha gente, vemos el deporte como una vía de escape a todo este circo político, y cuando nos encontramos con más política entonces optamos por ver ESPN, BeIn Sports, Fox Sports o cualquier otra canal donde el debate sea meramente deportivo.

En España, quizás el programa deportivo más popular sea «El Chiringuito», un programa que se transmite en la madrugada y en el que diariamente se reune un grupo de personas para gritar hablar de fútbol, algunos de ellos periodistas deportivos.

En el Chiringuito, Josep Pedrerol es quien dirige el programa, y lo que él dice siempre es «la verdad absoluta», quien opine lo contrario o es silenciado o debe aceptar con la cara hacia abajo una reprimenda del máximo sabio.nDe ahí, que casi todos los tertulianos se limiten a coincidir con el moderador, o a justicar sus opiniones ante él.

Ahora bien, últimamente, hemos visto como cada día el programa es un linchamiento contra los tertulianos catalanes. Todos pueden opinar y defender sus puntos de vista, pero únicamente los catalanes son replicados.

Si Quim Domenech, Carme Barceló o J. Jordi expresan sus opiniones, sentimientos o puntos de vista, el programa se convierte en un «Todos contra los catalanes, dirigido por el moderador».

Crackovia

De hecho, hasta se permite que los demás tertulianos insulten a los periodistas de Barcelona. Ayer, por ejemplo, Frédéric Hermel se atrevió decir que lo que decía Carme Barceló erán «puras burradas».

El discurso de Hermel es ventajista, simplemente busca ganarse al público español, alardeando de su «hispanidad». Siempre es más fácil estar de acuerdo con la mayoría. Y si de paso, tu amo te pasa la mano por el lomo entonces mucho mejor.

Posteriormente, el presentador acusó a Carme Barceló de no creer en la justicia, por defender una postura tan válida como la suya.

Realmente, no sé si los periodistas de Barcelona son valientes por aceptar someterse cada día a una batalla desigual contra todos los demás. O si por el contrario están tan necesitados de dinero que no tienen otra opción que la de convertirse en carne de cañón para que el resto de tertulianos exprese «su patriotismo».

La verdad, es que me parece un espectáculo de mal gusto. No creo que en este tema NADIE sea dueño de la verdad. Y creo que TODAS las posturas merecen el mismo grado de respeto.

Está claro que el presentador obedece a la línea editorial que traza la casa a la que pertenece, pero si no puede garantizar la imparcialidad en este tema, entonces que se limite a hablar de deportes, que se supone que es de lo que sabe.

En cuanto a mí, no soy ni catalán, ni independentista, ni ultra derechista, ni nacionalista. Soy sencillamente una persona que cree en la democracia y en la libertad de expresión. Creo que en España ahora mismo hay un problema, y que debe solucionarse por las buenas. O sea, con dialogo y acción. Antes de que sobrepasemos el punto de no retorno.

Sé que algunos prefieran creer que el problema no existe, otros optan por ocultarlo y minimizarlo. Pero eso precisamente es lo que nos ha llevado a donde estamos, continuar con dicha práctica sólo nos conducirá al desastre.

Y ojalá, pronto podamos volver a disfrutar de aquel gallinero entretenido en el que sólo se hablaba de deportes. En el que los tertulianos hablan del Madrid y del Barca. En el que Hermel se dedica a defender a Benzema, pero sin insultar. Y en el que la única rivalidad existente, era la deportiva.

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